Durante las dos últimas décadas, el endeudamiento global a nivel personal, corporativo y estatal se ha disparado. Normalmente, cuanto más endeudados estamos, más control tienen sobre nosotros las instituciones financieras. No obstante, hemos llegado a un punto donde la deuda es tan grande que varias bancarrotas pueden resultar peligrosas para el sistema monetario como tal.

Para llevar a cabo algunas bancarrotas de manera controlada y aumentar el grado de centralización, intentaron amenazarnos con lo sucedido en Chipre. Antes de tomar decisiones acerca de cómo debería ser el futuro sistema monetario, tiene que haber una crisis. Al fin y al cabo, si la gente tiene miedo, pide al gobierno que haga algo al respecto.

El robo masivo de los ahorros tiene una desventaja, hace que mucha gente esté muy descontenta, esto podría provocar a una elección de un verdadero reformador que quisiera luchar contra el sistema¿?. Además, cuando se les roba los ahorros, la gente busca aún más dinero en efectivo e intenta alejarse de los bancos, y la lucha contra el dinero en efectivo es un objetivo prioritario de las elites financieras.

No obstante, la deuda es tan grande que amenaza a todo el sistema, así que hay que reducir el nivel de la misma para poder emprender las reformas necesarias. Esto se puede conseguir mediante dos formas. La primera opción es a través del bail-in (robo de los depósitos bancarios), que es muy arriesgada. Y la segunda opción es a través de una alta inflación.

Desde el año 2008, los bancos centrales hacen todo lo que está en su poder para crear inflación. Han aumentado la masa monetaria, pero la mayor parte de la moneda se ha quedado en las balanzas de los bancos. Los tipos de interés han sido reducidos hasta el cero por ciento para forzar a la gente a gastar sus ahorros y facilitar a los gobiernos el control del interés de la deuda.

No obstante, la inflación de dos dígitos, necesaria para devaluar la deuda, no ha aparecido. Si la deuda nominal sube un 3-5% anual (el interés + el déficit presupuestario), y al mismo tiempo existe una inflación del 10%, el endeudamiento baja un 5-7% anual. Desde luego,  solo un año no va a cambiar nada, pero si esta inflación se mantiene durante una década conseguiremos los objetivos marcados.

Muchos señalan que los bancos centrales han decidido destruir la moneda para que el nivel de la deuda sea suficientemente bajo como para no amenazar el sistema. Si estoy en lo cierto, a lo largo de la siguiente década los BC van a mantener los tipos de interés al 0%, van a aumentar aún más la masa monetaria para poder financiar el déficit presupuestario, y lo que es más importante, van a hacer todo lo posible para que el dinero llegue a la gente. Las medidas adoptadas por el gobierno japonés van a convertirse en las normas mundiales.

 

¿Qué consecuencias podemos esperar?

 

a) Tenemos que ser conscientes de que el interés de los depósitos o de los bonos no nos van a compensar la inflación.
 

b) La mayoría de los fondos “seguros” están obligados a invertir principalmente en bonos para disminuir el riesgo de pérdida. Tanto por las regulaciones, como por las intervenciones de los bancos centrales, que bajaban la rentabilidad de los bonos, los fondos no van a poder mantener el poder adquisitivo de los ahorros. Hoy en día, muchos fondos de inversiones buscan infructuosamente inversiones con un retorno de un 3%.Es trágico, porque hace 10-15 años nadie invertiría en algo que tuviera un retorno anual por debajo de un 5% por encima de la inflación, y el futuro pinta mucho peor.

c) Va a bajar el poder adquisitivo real de las pensiones. Todos los años, los gobiernos revalorizan las prestaciones sociales según la inflación oficial, que no tiene mucho que ver con la inflación real. En absoluto podemos contar con que las pensiones vayan a subir más o por lo menos igual que la subida de los precios. Cuando hace un año el FMI indicaba que en Venezuela la inflación se encontraba a niveles del 70%, el gobierno venezolano indicaba un 30%. Dicho 40% supone una pérdida bastante grande de poder adquisitivo. Para que nos entendamos, el gobierno, aunque quiebre, va a pagar las prestaciones, pero su poder adquisitivo va a bajar significativamente.

 

¿Quizás la deflación?

 

Los partidarios de la deflación, como Harry Dent, dicen que los Bancos Centrales no pueden crear la inflación porque crean solo un 5% de la masa monetaria. El resto está creado con el sistema de la reserva fraccional. No es toda la verdad, pues los balances de los bancos representan el 20-35% de la masa monetaria en total.  Cuando compran bonos con interés negativo, que suponen un 40% de todos los bonos, transfieren el capital al presupuesto de los estados, de donde pasa a la gente. Al fin y al cabo, los gobiernos gastan más de lo que pueden recaudar a través de los impuestos. La diferencia proviene indirectamente de los Bancos Centrales. He escrito indirectamente porque entre los Bancos Centrales y los gobiernos se encuentran los bancos comerciales para guardar la apariencia de solvencia.

Si añadimos a todo esto otras ideas descabelladas que tiene la élite financiera mundial, la destrucción de la moneda parece inevitable. La pregunta que nos deberíamos hacer es si se podrá devaluar la deuda de manera controlada o las cosas se pondrán de verdad mal.

Esta pregunta es muy importante porque hay muchos “puntos calientes”:

-la difusión de bonos denominados en DEG y la bajada de la demanda de bonos denominados en el dólar

-las bancarrotas masivas de los bancos italianos, portugueses o españoles

-la crisis de los países en vías de desarrollo causada por los bajos precios de las materias primas

-un conflicto aún más grande en medio oriente

 

Muchos de vosotros seguramente estaréis pensando si de verdad el sistema que tenemos puede colapsar y, si es así, cuando sucederá. Pues creo que no se puede responder a esta pregunta porque hay demasiadas variables.

Hace dos o tres años cuando miraba el Bail-in, pensaba que las bancarrotas de los bancos con todas sus consecuencias están planeadas y las elites solo están aguardando el momento adecuado, esperando que después de uno de las cumbres del G20 se anuncie un nuevo otro sistema.

Hoy en día todo indica que el nivel de la deuda es demasiado grande, y lo primero que hay que hacer es bajarlo a través de la inflación, para luego intentar cambiar algo. Las élites que controlan el sistema son muy conscientes de que si la crisis es demasiado dolorosa y la gente pierde los últimos restos de confianza en los bancos, entonces la eliminación del dinero en efectivo será imposible, lo cual en mi opinión es el objetivo. Después de todo, si se acaba con el dinero en efectivo, el control sobre la sociedad será tan grande que ni siquiera Orwell lo podría haber imaginado.


Trader21