Por primera vez en la historia, tiene lugar el fenómeno "everything bubble", una burbuja simultánea de especulación en varias clases de activos. La situación actual es una consecuencia natural de las acciones de los bancos centrales, que en los últimos ocho años han inyectado miles de millones de dólares en los mercados financieros.

Inicialmente todo se limitaba a la Reserva Federal y su compra de bonos del gobierno de los Estados Unidos y créditos  tóxicos asegurados por hipotecas. Un poco más tarde, otros bancos centrales imitaron este comportamiento. En el escenario apareció Mario Draghi, quien dijo que "haría todo lo necesario para salvar la zona euro". Con este objetivo, el Banco Central Europeo comenzó a comprar obligaciones de los países endeudados del sur de Europa. El resultado ha sido una demanda de deuda de Italia o Portugal creada artificialmente, la cual ha provocado un aumento en los precios de los bonos. Esto a su vez significó una caída en su rentabilidad, pues países en quiebra podrían ofrecer menor interés a los compradores de bonos. A continuación podemos observar la prueba de que la declaración de Draghi (línea roja) influyó en la rentabilidad de los bonos portugueses (línea azul).

Como puede ver, el país podría beneficiarse de los bajos costes del crédito a pesar del hecho de que la deuda con el PIB (línea discontinua) siguió aumentando.

Hubo una situación en la que los bonos italianos ofrecían intereses más bajos que los de Singapur, los cuáles son muy estables. Fue entonces cuando el mundo vio qué distorsiones podrían llevar a la compra de activos (QE) por parte de los bancos centrales.

Esto era sólo el comienzo. En primer lugar, la compra de activos con moneda fabricada de la nada ha afectado a los principales bancos centrales del mundo. En segundo lugar, algunos BC no se limitaron a comprar bonos del Estado, sino también a comprar bonos corporativos, lo cual ha sucedido también en Japón y Suiza.

El Banco Central Europeo comenzó a comprar bonos corporativos (es decir, simplemente prestar dinero a las empresas) en marzo de 2016. Recientemente, el valor total de las compras superó los 100.000 millones de euros. Esta suma aumenta cada mes en otros 7 mil millones. Pero lo más indignante no es la escala de las compras que se ha alcanzado.

El verdadero problema radica en qué bonos son comprados por el BCE. Durante los dieciséis meses de vida del programa, el Banco Central Europeo ha recomprado 981 bonos corporativos diferentes. De estos, 34 tienen una calificación de BB +, o basura, mientras que 208 no tienen calificación (NR).

En el gráfico siguiente se muestra la clasificación de los bonos adquiridos atendiendo a su calificación:

 Aunque al principio el BCE prometió que solo compraría bonos de primer orden, las cifras más recientes dicen lo contrario. Las promesas de los banqueros centrales resultaron ser mentira… Vaya sorpresa.

Al comprar deuda de empresas con una situación financiera precaria, el Banco Central Europeo está ayudando a las entidades mal administradas. Además, también aumenta el nivel de riesgo del mercado. Si el QE se apaga, entonces los que están acostumbrados a los bajos costes del crédito simplemente no serán capaces de soportarlo.

La falta de control sobre la elección de los bonos adquiridos logró indignar incluso a una parte del Parlamento Europeo. El grupo interdisciplinario instó a Draghi a divulgar los valores comprados y el tamaño de cada paquete. Todo para ver si las compras no benefician a un pequeño grupo de empresas privilegiadas. Teniendo en cuenta la tabla anterior, nos gustaría mucho poder examinar un registro de empresas.

El actual modo de funcionamiento del BCE crea un entorno ideal para la proliferación de la corrupción. Y es en una escala enorme. Un simple cálculo: desde el comienzo del programa, el BCE compró bonos corporativos por valor de 100.000 millones de euros. Si asumimos con mucho cuidado que la diferencia entre las tasas de interés del mercado y las intervenciones del BCE es de 5 puntos porcentuales, entonces las empresas han ahorrado al menos 5 mil millones de euros a costa de la sociedad. ¿Qué parte de esta suma vino en forma de sobornos a los miembros del BCE? Lo dejamos a elección del lector.

 

Las consecuencias

 

Así como la compra anticipada de los bonos del gobierno llevó a distorsiones del mercado, lo mismo ocurre cuando se adquiere deuda corporativa.

Durante muchos años la situación fue bastante obvia. La tasa de interés más baja sobre los bonos se relaciona con la deuda de los gobiernos individuales. Al final, el estado suele tener la oportunidad de recaudar más dinero de sus ciudadanos, por lo que los bonos del gobierno se consideran muy estable.

Debían ofrecerse tipos de interés ligeramente más altos a las empresas más grandes, que podían presumir de una buena situación financiera. En el peor de los casos, por supuesto, las empresas estaban al borde de la bancarrota. Los bonos emitidos por ellos eran conocidos como basura y debido al alto riesgo que tenían debían ofrecer altas tasas de interés. De lo contrario, no atraerían capital.

Esta última cuestión está cambiando lentamente, en gran parte debido a la generosa política del Banco Central Europeo.

Según los datos más recientes, el rendimiento medio de los bonos de vencimiento en Europa (la línea marrón en el gráfico) se encuentra actualmente al mismo nivel que el rendimiento de los bonos de Estados Unidos a 10 años (línea negra).

Para decirlo de forma más clara: la interferencia de los bancos centrales ha llevado a situaciones absurdas. Las compañías gestionadas de forma inepta recaudan fondos igual de fácil que aquellas bien gestionadas a medida que los gobiernos aumentan su influencia en la economía. Además, no pueden ir a la quiebra debido a la posibilidad de impresión ilimitada de dólares.

Mientras que las acciones en Estados Unidos están más sobrevaloradas que en Europa, hay una reversión en el mercado de deuda. La enorme inyección de dinero del BCE ha inflado una burbuja gigante en los bonos europeos. A este respecto, Estados Unidos se encuentra un poco mejor que Europa, aunque debe recordarse que la deuda tóxica de las empresas extractoras del gas de lutita está en los Estados Unidos.


Conclusiones

 

Se puede observar fácilmente que las empresas técnicamente rentables pueden pedir préstamos a un coste del 2,5%, lo que no supone nada ante la creciente inflación. Por otro lado, el mantener estas empresas a flote crea una nueva deuda tóxica por la que todos pagamos.

Cabe señalar que después de años de compra de activos, el saldo del BCE aumentó a un nivel similar al FED. En los últimos meses, la Reserva Federal ha anunciado una gran cantidad de ventas de activos, pero muchas personas, incluyendo nosotros, piensan que este programa es inviable (demasiado riesgo para los mercados). Parece que el BCE puede enfrentarse en el futuro a un problema similar. Antes, sin embargo, el Banco Central Europeo debe limitar al menos la expansión cuantitativa, esto es, la creación del dinero desde la nada. Teniendo en cuenta la dependencia de los gobiernos y las empresas de "dinero fácil", no será un tema de sencilla solución.

Resulta muy molesto que la política seguida por el BCE hace 15 años estuviera reservada a países como Zimbawe y el Congo, y hoy se haya convertido en un estándar mundial.

La política extremadamente imprudente del BCE ha llevado a tales enormes distorsiones y una gran redefinición de los bonos corporativos, lo que supone una gran oportunidad para apostar a que baja el mercado de duda. Por supuesto, tenemos en esta ecuación un oponente poderoso como el BCE, pero en nuestra opinión, la presión de Alemania conducirá en última instancia a la restricción o cese total de la compra europea de activos.


El equipo de Independent Trader