La mayoría de los expertos se emociona con las bajadas en el mercado del oro, mientras que nadie  menciona nada acerca de las bajadas en el mercado de bonos. Debo mencionar aquí que el mercado de la deuda, cuya capitalización supera el mercado de las acciones, es el mercado más capitalizado del mundo.

Los inversores venden los bonos en casi todos los mercados. Muchos de ellos saben que los bancos centrales, más tarde o temprano, van a provocar que se incremente la inflación. Los bonos más vendidos son aquellos que tienen un interés negativo. No obstante, podemos observar una caída del precio, y por lo tanto una subida de la rentabilidad en todos los mercados de bonos.

La huida del mercado de la deuda apenas acaba de empezar. Además, la rentabilidad de los bonos en todo el mundo está conectada. Abajo podemos observar el gráfico que muestra el interés de los bonos de los Estados Unidos a 10 años durante los últimos sesenta años.

 

El ciclo del alza de los precios de bonos, y por lo tanto la bajada de su rentabilidad, debería haber acabado en el año 2008. Era un momento en el que la mayoría de las economías estaban tan endeudadas que en circunstancias normales los inversores deberían haberse dado cuenta de que el riesgo de impago era mucho mayor que el interés que pagaban los bonos.

Los Bancos Centrales, para mantener el control del sistema, empezaron a crear dinero de la nada y a comprar las acciones que nadie quería. A pesar de que la cantidad de acciones compradas por los BC no era tan grande, los inversores recibieron una señal muy clara, es decir, cuando un comprador con ilimitado poder adquisitivo está interesado en la compra de acciones, estas solo pueden subir como en cualquier burbuja especulativa, y los fundamentos no importan aquí.

Los Bancos Centrales consiguieron lo que querían, es decir, hicieron que el optimismo volviese a los inversores. Por lo tanto, el alza en el mercado de los bonos apareció de nuevo y la rentabilidad de los bonos cayó hasta sus mínimos.

Después de los siguientes ocho años de subidas de los bonos, los precios han conseguido máximos tan absurdos que la tendencia ha empezado a cambiar. Los inversores más astutos han empezado a deshacerse de los bonos y buscar inversiones más seguras.

Nunca antes ha habido tanta deuda, tanto a nivel estatal, corporativo como personal. La rentabilidad, que registra sus mínimos históricos, solo consigue empeorar las cosas.

Hoy en día, la deuda acumulada supera los 180 billones de dólares, un 300% del PIB global. Como comparación, la deuda global en el año 1980 oscilaba en torno a un 100% del PIB global.

En la situación actual existen solo dos posibles escenarios. Ambos son desfavorables para los bonos.

 

Escenario 1: la deflación

 

En el momento en que quiebren instituciones tan grandes como Deutsche Bank o Unicredit, empezará el dominó de las quiebras. Los primeros en perder el capital serán los dueños de los bonos de las instituciones que han caído acorde con el procedimiento Bail-in. Los bonos serán cambiados por acciones sin valor de las instituciones caídas. El capital empezará a huir rápidamente de los bonos corporativos y, luego, de los estatales. La rentabilidad subirá bruscamente y,en un momento dado, los gobiernos endeudados anunciarán su quiebra. Los dueños de bonos perderán un 50-70% del capital invertido. Después de varios meses de terremoto financiero, las nuevas monedas de los países estarán conectadas en un curso fijo con la moneda mundial emitida por el Fondo Monetario Internacional, el Derecho Especial de Giro (DEG).

Debo decir que, en mi opinión, este escenario es bastante improbable porque, en dicha situación es muy fácil perder el control. Además, la credibilidad del sector financiero se desvanecería, por lo tanto nunca  conseguirían eliminar el dinero en efectivo, que es su prioridad.

 

Escenario 2: la inflación


Para poder bajar la deuda, los Bancos Centrales tendrán que cambiar la forma de aumento de la masa monetaria. Hasta ahora, un 80% del dinero se quedaba en el sistema bancario porque con el dinero creado de la nada los Bancos Centrales compraban bonos estatales, activos tóxicos y acciones en las bolsas más grandes del mundo. Por lo tanto, no se ha conseguido crear una alta inflación. Para subirla, los gobiernos aumentarán aún más el gasto público.

Con los tipos de interés bajos y la rentabilidad de bonos relativamente baja, el interés de la deuda va estar por debajo de la inflación real. En esta situación, se puede reducir la deuda un 5-6% anualmente. En una década se puede reducir más del 40% de la deuda real.

En mi opinión, este escenario es mucho más probable porque un 95% de la sociedad no se da cuenta de las consecuencias de la inflación. Además, la deuda fue reducida con éxito de esta manera en los años 1960-1980.

Durante casi dos décadas, el gobierno estadounidense exageró el gasto público. Desde 1954, extraoficialmente, los Estados Unidos participaron en la guerra de Vietnam, que tenía similitud con la situación actual en Siria. Después de 1964, cuando los EEUU oficialmente entraron en conflicto con Vietnam e iniciaron el programa Great Society, el déficit explotó. Durante solo dos décadas el endeudamiento de los EEU subió desde uno 300 a uno 900 mil millones de dólares.

 

¿Cómo es posible que la deuda se triplicara en dólares, pero respecto al PIB bajase del 56% al 32%?

 

Hay dos posibilidades: El rápido crecimiento económico y la muy alta inflación. En esta situación los dueños de bonos son pagados hasta el último céntimo. El problema es que el valor del dinero más el interés es menor que en el momento de la compra de los bonos.

Deliberadamente he comparado la situación desde hace 45 años porque creo que vamos a pasar por el mismo camino. En solo ocho años, la masa monetaria de los seis bancos centrales más grandes ha aumentado de 6 a 17 billones de dólares. Una situación parecida ocurrió a finales de los sesenta y principios de los setenta.

Como podemos observar en el gráfico de arriba, la inflación subió después drásticamente. Podemos esperar que esta vez sea igual. Lo importante es que las primeras manipulaciones a la hora de medir la inflación aparecieron en los años ochenta, por lo tanto, la gráfica verdaderamente presenta la inflación real. Pero si alguien confía solo en datos oficiales, ignorando los datos alternativos publicados entre otros por Chapwood, abajo os presento el fragmento de un informe:

¨En 2006, la casa de los corredores perteneciente a Credit Agricole publicó los resultados de la investigación, de la cual constaba que la inflación en los Estados Unidos oscilaba en torno al 6,7%, es decir, más o menos igual que el ritmo de la velocidad de aumento de la masa monetaria M3. Mientras tanto, el gobierno informaba que la inflación oscila en torno a un 2%.

 

¿Por qué la analogía con los años setentas es tan importante?
 

Durante los últimos años nos han intentado convencer de que, los bonos estatales son los activos más seguros y que si las personas quieren invertir sin riesgo deberían hacerlo en bonos. Mientras tanto, los bonos en aquella época resultaron ser los peores activos.

Existen muchas similitudes con los setenta, pero hay que recordar que, hoy en día, el endeudamiento es mucho más grande y los precios de los bonos son más altos. En mi opinión, durante la próxima década los bonos constituyen una pérdida asegurada, y ésta será más grande que en los setenta.

 

¿Qué podemos hacer para proteger nuestro capital?
 

En mi opinión, deberíamos observar tanto a los Bancos Centrales como a los “peces” más grandes.

En el 2009, el año del comienzo de QE, y después de 10 años, de nuevo se convirtieron en compradores netos de oro. Y lo que es más importante, esta tendencia aumenta. En el gráfico de abajo podemos observar dicha tendencia. Aunque vemos que la situación se estabilizó durante los años 2012-2015, deberíamos recordar que, según este informe, el Banco Central Chino solo compra unas 150-200 toneladas de oro al año, a pesar de que China importa unas 2000 toneladas de mena y no exporta nada, aunque produce unas 400 toneladas. En otras palabras, países como China, Rusia, Irán, India y los países de medio oriente compran cantidades muy grandes de oro porque se dieron cuenta de qué efectos va a tener el aumento de la masa monetaria. Italia, que junto con el BCE están destruyendo el euro, tampoco subestima el oro, por lo que no ha vendido sus reservas.

China es uno de los países que más vende, a gran escala, tanto los bonos como las reservas de la moneda, y compra la tierra, las minas y los derechos de extracción de los metales.

Según datos oficiales, la inversión extranjera china en los meses de enero a octubre de 2016 oscilaba en torno a unos 146 mil millones de dólares y se ha incrementado un 53% respecto al año pasado. Opino que en realidad esa cuota es mucho más grande porque muchas inversiones se realizan a través de compañías off-shore controladas por China.

El hecho de que los activos materiales y los metales estén tan de moda es un signo claro para cualquier persona que ve la analogía con la década de setenta, en la cual tuvimos los tipos de interés negativos al igual que hoy, el precio de los metales subió cuatro veces e incluso tanto el oro como la plata subieron tanto que en 1980 llegó a nivel de burbuja. El caso del oro es muy interesante porque todas las reservas de este metal precioso de los bancos centrales y gobiernos oscilan en torno a un 1 billón de euros, es decir, unas 30 toneladas. El año pasado el banco central europeo aumento la masa monetaria por el mismo valor.

Durante los setenta, el aumento de la masa monetaria y la  alta inflación fue capaz de detener las caídas en el muy sobrevalorado mercado de acciones. Durante 11 años, en términos nominales, los precios de las acciones oscilaban entre un -20% y +30% para terminar la década con el mismo precio que al comienzo. No obstante, si restamos la inflación, las acciones perdieron un 72% de su valor.

 

¿Pueden los Bancos Centrales detener la caída de los precios de los bonos?

 

No sé responder a esta pregunta. Todo depende de la velocidad del aumento de la masa monetaria. La compra acumulada de los activos realizados por los bancos centrales suma 2,5 billones de dólares anuales. El valor de la deuda, tanto estatal como corporativa, oscila en torno a unos 110 billones de dólares. Hace varios años, los bancos centrales consiguieron convencer a los inversores para invertir en el mercado de la deuda. Hoy en día, parece que el drástico aumento de la masa monetaria para salvar el mercado de la deuda podría causar demasiada alta inflación y, por lo tanto, la perdida de la confianza en la moneda.

 

Conclusiones

 

En mi opinión, en la situación actual es una locura invertir en la deuda. Los inversores, quienes conocen bien el mercado de los bonos, pueden centrarse en los contratos de menos de un año o en muy pocos mercados que siguen teniendo potencial. Bajo  mi punto de vista, los bonos rusos que pagan un 7,5-8,5% parecen una buena alternativa, especialmente cuando Kissinger fue nominado para ser consejero de Trump. Pero no aconsejo esta jugada a las personas con poca experiencia. En general, me quedaría lejos del mercado de los bonos. Para terminar, quisiera advertiros de que el precio de los bonos de casi todos los países ha bajado tanto que se esperaría un pequeño rebote.


Trader21