Muchos inversores destinan su capital solo a ciertos grupos de activos. Unos invierten solo en acciones y otros solo en el mercado inmobiliario. Mientras tanto, en el mercado aparecen las ¨gangas¨. Simplemente hay que tener suficientemente conocimiento para saber aprovecharse de la situación. Actualmente, las materias primas parecen ser estas ¨gangas¨, aunque soy consciente de que a la mayoría de los inversores no le gusta este tipo de activos.

Para determinar la situación en la cual se encuentra el mercado de las materias primas podemos valernos de varios índices. El más antiguo de ellos es el índice CRB, que replica los cambios de las 19 materias primas más populares. Hasta el año 2005 dicho índice seguía ponderando a todos los componentes en la misma proporción. Después de los cambios efectuados, un 41% pertenece a materias primas agrícolas, un 39% a los productos energéticos, un 13% a los metales industriales, y un 7% a los metales preciosos. Por lo tanto, el índice ya no sigue los cambios con tanta exactitud.

Tenemos muchos índices que nos proporcionan información acerca de las materias primas, pero en general los podemos dividir en tres grupos, según el tipo de sector que estudian:

  • La energía
  • Los metales industriales
  • Las materias primas agrícolas

Cada grupo tiene su propio índice que os presento abajo.

 

Como podemos apreciar en la gráfica, ninguno de los 3 grupos de activos ha alcanzado todavía sus mínimos del año 2002. También podemos observar una cierta desproporción respecto al índice CRB.

No obstante, debido a la recesión  y al estancamiento en el comercio internacional, los precios de las materias primas se encuentran en niveles muy bajos. En mi opinión, ya no queda mucho margen para seguir cayendo. Actualmente el ambiente entre los inversores es tan negativo, y los precios han bajado tanto, que es como si ya no necesitáramos más a las materias primas. El hecho de que la economía haya caído un 3-4%, no significa que toda la producción se vaya a parar.

Según mi criterio, los bajos precios actuales reflejan el pesimismo de los inversores y las posiciones cortas. Hemos de tener en mente que el volumen de las especulaciones supera varias veces el volumen del comercio real de las materias primas.

 

¿Cómo se ve la actitud de los inversores con respecto a las materias primas?

 

En este momento la percepción de las materias primas por parte de un 73% de los inversores es negativa.

Para ponernos en contexto, echemos un vistazo a lo que ocurría con las materias primas cuando el pesimismo predominaba en los mercados:

  • En el año 1999 los precios en un año subieron un 30%
  • En el año 2002 empezó el alza que duró 6 años y que se terminó con la burbuja especulativa. Los precios durante estos años subieron un 260%
  • En el año 2009 comenzó un alza de 2 años, durante el cual los precios subieron un 80%

 

¿Por qué el pesimismo extremo pronostica subidas?

 

Supongamos  que tenemos la misma situación que ahora y en el mercado domina el pesimismo. La gran mayoría de inversores se queda fuera del mercado. Solo un pequeño grupo de los mismos mantiene sus posiciones en él.  En un momento dado, las bajadas se detienen. El resto de inversores, que era muy pesimista, entra al mercado. A través de su entrada el mercado entra en la fase del alza.

La situación contraria se daría cuando los precios son altos y se encuentran es sus límites de subida. Entre los inversores domina el optimismo extremo. Casi todos los que querían invertir, ya lo habían hecho. Por lo tanto, no hay capital nuevo para entrar en el mercado. Es decir, los precios ya han alcanzado sus límites al alza y no pueden subir más. Fijaos que el optimismo extremo dominaba tanto en el año 2008 como en el 2011. Es decir, poco antes del comienzo de las bajadas.

 

Las materias primas –una visión más amplia

 

Las materias primas me han llamado la atención porque veo una analogía entre la situación actual y la de los años setenta del siglo pasado.

La política monetaria de los Estados Unidos tras el acuerdo de Bretton Woods, a causa del patrón oro parcial, fue muy prudente.

La situación comenzó a cambiar en los años sesenta, con el lanzamiento del programa ¨la gran sociedad¨ y el estallido de la guerra en Vietnam. No se les podía financiar de otra manera que con el aumento de la masa monetaria. En consecuencia, había más dólares que el oro que le servía de respaldo.

Finalmente, en el año 1971, el presidente Nixon abandonó el acuerdo de Bretton Woods y, por lo tanto, puso fin a la convertibilidad entre los dólares y el oro. Esta decisión abrió las puertas a la posibilidad de imprimir dinero cuando fuese necesario, causando una alta inflación. Este hecho, causó la búsqueda por parte de los inversores de activos tangibles provocando el alza de las materias primas hasta el año 1980.

Actualmente nos encontramos en una situación muy similar. Desde hace 7 años los bancos centrales de todo el mundo no hacen más que aumentar las masa monetaria, debido al hecho de que la velocidad de circulación del dinero ha disminuido, así como a que hay un estancamiento en la economía y todavía no tenemos una inflación muy alta. No obstante, este aumento tarde o temprano va a subir el nivel de la inflación.

Hoy en día, al igual que ocurrió en los años setenta, no disponemos de muchas opciones para proteger nuestro capital. A consecuencia de los tipos de interés al 0%, los precios de las acciones y del mercado inmobiliario se encuentran muy caros. Los bonos están igual de sobrevalorados y por culpa de la deuda los  veo muy arriesgados. En un entorno como el actual, el capital se puede mover hacía los mercados de las materias primas, igual como sucedió hace 45 años.

 

Los precios de las materias primas hoy y en los años setenta.

 

Para mostrar cuán infravaloradas están las materias primas, he comparado el precio/valor de los siguientes grupos de activos.

 

Fuente: Elaboración propia

Durante cuatro décadas, los precios de las acciones han subido un 1600%. Por otra parte, los precios del mercado inmobiliario y el aumento de la masa monetaria M3, han subido un 270% y un 700%, respectivamente.

 

Los precios de las materias primas

 

A pesar de la alta inflación, los precios de las materias primas no han cambiado. Es más, las materias primas agrícolas han bajado un 40%, gracias entre otros a los avances técnicos. Pero, ¿cómo entonces se podría  explicar que los precios del mercado inmobiliario hayan subido un 267%, mientras que los precios de las materias primas industriales tan solo un 37%?

 

Conclusiones

Los precios de las materias primas continúan cayendo desde el año 2011. Actualmente se encuentran en niveles muy bajos, con poco margen de caída. No obstante, invertir en estos activos no es tan fácil como en las acciones.

Si queremos invertir en las materias primas, lo podemos hacer  tanto a través de los contratos de futuros o a través de ETNs para las materias primas. En ambos casos habrá un efecto de contango. Esto va a afectar a nuestro resultado financiero. Para las materias primas industriales y agrícolas está a niveles de un 1,8% y un 3,7% respectivamente. ¡Pero para la energía ya supone un sobrecoste de un 30%!

Como alternativa nos podrían servir las empresas mineras, pero tienen un apalancamiento bastante grande. Desde el año 2011, las empresas mineras han caído un 70-90%, y no sabemos cuántas de ellas van a evitar la bancarrota. Pero aquellas que sobrevivan, van a tener mucho potencial.

Para terminar, me gustaría hacer referencia al mercado del oro. Su precio desde enero ha subido un 14% respecto al dólar. En el mismo período de tiempo, las pequeñas empresas mineras (GDXJ) han subido un 50%. Así funciona el apalancamiento, pero tanto con las subidas como con las bajadas.

 

Trader21