Batir al mercado es difícil.

Muchos inversores están tratando de hacerlo, muchos llevan años trabajando en ello.

Mientras tanto, si le decimos a un mono que lance unos dardos a los nombres de unas compañías en el periódico, y según el resultado creamos nuestra cartera de inversión, nos sorprendería el resultado. Un estudio de 1964 a 2010 mostró que en la mayoría de los casos, la elección de los monos tenía un mejor rendimiento que el índice de acciones (un promedio del 1,7%). En comparación, el promedio de los inversores en el mercado de valores en un período similar es peor que la tasa de inflación oficial, sin mencionar el valor real.

Un inversor típico se equivoca en redondo porque compra activos después de fuertes aumentos y los vende en estado de pánico después de que su valoración toque fondo.

Fuente:JP Morgan Asset Management

Puesto que el mono alcanza tales resultados y nosotros no, puede valer la pena poner el capital en manos de "especialistas". Un fondo de inversión gestionado profesionalmente seguramente nos dará un rendimiento por encima de la media.

Pues…

Todas las indicaciones apuntan a que en el mejor de los casos lo harán igual bien que un mono, y en la mayoría de los casos peor.

En 2016, sólo el 66% de los mayores fondos de inversión en Estados Unidos han superado el índice S & P 500. Comparando el desempeño de los fondos de inversión con ese índice durante 10 años, resulta que el 90% de ellos perdieron respecto al mercado.

¿Por qué los fondos activos, que se supone que funcionan mejor que el mercado (para competir con él) no cumplen su papel? Hay varias razones.

 

Tasas, cargos, honorarios ...

 

Los fondos de inversión gestionados de forma activa emplean toda una gama de analistas altamente remunerados para garantizar un buen rendimiento de las inversiones. El capital para mantener el fondo y sus empleados viene de inversores y se obtiene de 3 maneras.

 1. Al unirse al fondo, al que pagamos la tasa de tramitación, que en el caso de los fondos de acciones por lo general excede el 2% de nuestra contribución.

 2. Además, el fondo deduce una comisión de gestión, que varía según el país y el tipo de fondo. Y aquí tenemos que preocuparnos. Según el estudio "Morningstar European Cost Study 2016" y los datos de los Documentos de Información al Inversor Clave (KIID), en España tenemos unos de los fondos de inversión más caros. Les pagamos un 1,8 %, pero cabe mencionar que en Italia, dónde se paga más, la tasa supone un 2,11%.

Recordemos que el fondo cobra una comisión de gestión independientemente de si obtiene algún beneficio y que está incluida en la valoración de las unidades del fondo para que no la veamos.

 3. Por "tasa de éxito" se entiende un cargo adicional por un resultado de inversión positivo. Si bien este "éxito" suele ser el resultado del punto de referencia. Los fondos mismos determinan el punto de referencia y normalmente lo reducen como pueden. Es suficiente que los gerentes se refieran a un punto de referencia que es fácil de superar (no necesariamente uno de los principales índices bursátiles) para mostrar un beneficio continuo.

 

¿Cómo se traduce el coste de funcionamiento de un fondo en un gasto de inversión?

 

Utilicemos el ejemplo más simple posible. Pagamos 100 euros por un período de 5 años con una tarifa de manipulación 0. Después de cinco años, nuestra inversión no reportó ningún beneficio. Todo este tiempo, sin embargo, el fondo nos ha estado cobrando una tarifa de operación.

Al 4% del coste de gestión perdemos casi el 20% del capital. Si sumamos hasta un 2% de inflación al año, entonces el resultado no es satisfactorio. En el caso de las inversiones a largo plazo, por ejemplo 20 años, la comisión del fondo combinada con el 2% de inflación se llevará el 75% de nuestro capital.

Fuenete : elaboración propia

 

Como se puede ver, el diablo está en los detalles, e incluso las "aparentemente" pequeñas cargas acumuladas en los últimos años pueden destruir una inversión prometedora.

 

Los managers

 

Los gerentes de los fondos suelen ser los llamados "especialistas", que deben demostrar en todo momento que son necesarios. Dado que su actividad se resuelve en períodos muy cortos (por lo general trimestralmente), la cantidad de transacciones realizadas por el fondo es, con demasiada frecuencia, demasiado frecuente. El gerente debe demostrar que ha realizado las operaciones y transacciones necesarias que tiene que realizar durante el trimestre.

Otro punto importante, además de los excesos de los gerentes, es su miedo a perder su trabajo. Muchos de ellos imitan la estrategia de la competencia, para que, en caso de un posible error, puedan aferrarse a que "todo el mundo lo hizo así". Por este motivo, tradicionalmente los fondos mutuos no buscan mercados baratos o activos infravalorados, sino que siguen el mismo camino que la tendencia actual. Esta es una de sus principales debilidades. Nadie cede ni quiere ser el primero en arriesgarse. Es absurdo que el gerente pueda perder el 8% cometiendo los mismos errores que todo el mundo alrededor y no sea despedido, pero si pierde sólo el 2%, pero invirtiendo de manera diferente, le echarían a la calle.

Aquí se encuentra la principal diferencia entre las elecciones hechas por el mono y las decisiones de los gerentes. El mono elige a las empresas al azar, que pueden estar infravaloradas o ser pequeñas pero muy innovadoras. Los gestores de fondos no harían esto, ya que implicaría salir de la corriente principal y no garantizaría el trabajo.

Fuente: Valuewalk.com

La popularidad de los ETFs en el mundo está creciendo y se espera que lleguen también a España.

En los últimos tiempos, hemos estado lidiando con un fuerte empuje sobre los fondos pasivos (supuesta burbuja ETF). Se ha lanzado una campaña de marketing contra los ETF’s porque éstos suponen el fin inevitable de la explotación de los inversores por parte de los propietarios de los fondos activos. La "burbuja" de los ETFs, por otro lado, está relacionada con la sobrevaloración de casi todos los activos a los que se asignan. Para comparar, los ETFs en mercados emergentes baratos o empresas de materias primas ya tienen un precio a niveles decentes (bajos).

 

Conclusiones

 

Con el fin de no caer en la trampa de la inversión equivocada, tan característica para alrededor del 90% de los inversores, se deben seguir algunas simples reglas. En primer lugar, no invertir en activos que ya han experimentado fuertes aumentos. Evitar la inversión emocional y realizar compras sólo sobre la base de un análisis racional. Busque mercados baratos y, sobre todo, diversifique su cartera de inversiones basándose en activos que no estén correlacionados.

Nuestra cartera se diversifica en mercados emergentes, materias primas industriales y agrícolas y metales preciosos. Bajo las condiciones actuales, cuando el riesgo de caída del mercado financiero es alto, también deberíamos tener un mínimo del 25% de nuestro capital en efectivo.

 

Equipo de Independent Trader