Mucha gente se aferra al oro como un salvavidas contra la inflación. Mi opinión sobre este tema es un poco diferente. Si echamos la vista atrás varias décadas nos daremos cuenta de que no solo el oro, sino también otros activos (p. ej. tierras agrícolas, bienes inmuebles) son un refugio contra la disminución en el poder adquisitivo de la moneda. A su vez, considerando los ciclos económicos, la situación se ve completamente diferente. 

Por ejemplo, en la década de 1970, el precio del oro aumentó mucho más que el ritmo al que se imprimía de dinero. En las dos décadas siguientes, los metales registraron una disminución del 70% de su valor, mientras que la oferta de dinero aumentó en un 350%. Después del año 2000, tanto el precio el oro como el flujo de dinero subieron. Por lo tanto, hemos observado que durante varias décadas no hubo relación entre el aumento en el precio del oro y el aumento en la oferta de dinero. ¿A qué me estoy refiriendo exactamente? Veamos el siguiente gráfico:

El gráfico muestra en dorado el precio del oro, mientras que representado en negro el rendimiento real (teniendo en cuenta la inflación) de los bonos a 10 años. La rentabilidad real significa que la inflación está incluida en ella. Podemos dividir el período desde 1970 hasta 2015 en tres etapas. En la primera etapa, el precio de oro aumentó drásticamente ¿Por qué? Porque el rendimiento promedio de los bonos o depósitos estaba cerca de cero. El oro era, por lo tanto, una alternativa atractiva. La segunda etapa comenzó con un aumento drástico en las tasas de interés en los Estados Unidos. Los rendimientos de los bonos subieron, por lo que los inversores abandonaron el metal precioso, cayendo su precio. A comienzos del siglo XXI, la situación cambió nuevamente. Descendió el rendimiento real de los bonos, por lo que la demanda de oro aumentó. Recuerde que un alto nivel de endeudamiento es hoy un gran problema con el cual los bancos centrales y los políticos quieren solucionar el problema de la inflación. Si ésta aumenta, entonces podemos estar seguros de que los rendimientos reales de los bonos se mantendrán a niveles bajos, lo que significará un aumento en la demanda del oro. Al analizar las cotizaciones del metal precioso, vale la pena prestar atención a la relación entre el precio el oro y el endeudamiento de los Estados Unidos. Veamos el siguiente gráfico:

A finales de los 70 y 80, el oro se encontraba caro y estaba por encima del nivel de deuda de los Estados Unidos. Algo similar ocurrió en 2011. Actualmente, sin embargo, el oro está muy por debajo de la deuda estadounidense, lo que indica infravaloración de los lingotes y gran potencial de crecimiento. Para determinar el valor del oro, se utiliza la llamada proporción Dow-to-gold. Este indicador compara los precios de las acciones del índice Dow Jones y del oro. Si es bajo (por debajo de 5), tenemos acciones baratas. Actualmente, la relación Dow-to-Gold está en 16.5, que indica acciones caras y metal barato. El grafico siguiente nos habla sobre la valoración actual de metales preciosos y materias primas. Contiene una comparación de los precios de los activos tangibles (metales, materias primas, bienes raíces) y los activos financieros. Cuanto menor sea el nivel, mayor será la infravaloración de los activos tangibles.

Como se puede ver, los precios de los activos tangibles en relación con los activos financieros son incluso más bajos hoy que en la década de 1960. Ese período terminó con fuertes aumentos en los precios de las materias primas y los metales preciosos. Hay muchos indicios de que se produce una correlación directa. Al oro se le conoce popularmente como el “anti-dólar”, debido a la correlación inversa entre las cotizaciones del dólar y del metal. Este hecho lo confirma el siguiente gráfico, que cubre el período desde 2001 hasta la actualidad.

 

Conclusión

 

La única excepción fue 2010, cuando ambos experimentaron subidas.  ¿Cuándo vale la pena comprar oro? A pesar de sus bajos precios, no debemos olvidar que no siempre es buen momento para invertir en metales. La decisión de ingresar al mercado debe ir precedida de un análisis del comportamiento de las grandes corporaciones.